Está claro que la música es un factor clave para transmitir el miedo y crearlo. Los chicos de Capcom lo saben y además lo aplican muy bien. La música, siempre inquietante se va alternando con periodos cortos de silencio que no hacen más que aumentar la tensión. Habrá momentos en que la tensión acumulada será tal que el simple hecho de abrir una puerta nos pondrá del todo expectantes, preparados para descargar nuestro plomo sobre todo lo que goce moverse.
Los efectos de sonido también tienen su importancia en el arte de transmitir el terror. El crujir del suelo, el rechinar de las puertas viejas, las lentas pisadas que resuenan, etc. Todo, Resident Evil está repleto de sonidos, no se pasa por alto ninguno. El mejor, sin dudarlo, el gruñido agónico y frío de los que ya perdieron la vida pero aun caminan errantes, nuestros mejores amigos, los zombis.
Cabe decir que el apartado sonoro vuelve a ser magnífico, creando la ambientación perfecta para que se desempeñe la acción y se transmita la tensión de nuestra televisión hasta nuestro cuerpo. Sin dudarlo, este apartado está a la altura del resto del juego.