El cambio a mejor respecto a las anteriores entregas de Resident Evil es debido más que nada a los nuevos gráficos y el estilo de juego que estos permiten. Hasta ahora siempre andábamos por entornos fijos y disparábamos con ciertas dificultades a la hora de apuntar. Con Resident Evil 4 el juego se torna más rápido y lleno de acción, pues el punto de vista de la cámara lo permite.
Los enemigos tienden a tener movimientos de zombi: lentos y tranquilos, aunque a veces nos veremos sorprendidos por un zombi velocista o una avalancha de enemigos que nos pondrá los pelos de punta. Es por ello que se ha dado a Leon un arsenal digno de Rambo: pistola, cuchillo, escopeta, fusil, metralleta, granadas (de fragmentación, incendiarias o cegadoras) o incluso un lanza-cohetes. La munición no sobra en ningún momento, más bien al contrario, por lo que habrá que ser certeros en los disparos y acabar con los enemigos gastando el menor número de balas posible. Cada arma tiene sus características, que se pueden mejorar en las tiendas: potencia, velocidad de recarga, capacidad del cargador… Hay que elegir sabiamente las armas que usaremos. Por ejemplo, para las distancias cortas no hay nada como una escopeta, capaz de arrancar de cuajo una cabeza, aunque tampoco debemos hacerle ascos a la metralleta cuando se acerquen numerosos enemigos, pues su poca precisión la hace ideal para descargar una lluvia de balas sobre una amplia zona. Para los enemigos más potentes suele haber mecanismos en el propio entorno para acabar con ellos, pero de no ser así siempre deberemos hechar mano del lanza-cohetes, que pese a tener un solo disparo puede acabar con el más fuerte de los malos. Por último, destacar la utilidad de las granadas, aunque el sistema para lanzarlas es muy mejorable (es casi imposible saber donde va a caer). Las de fragmentación barren una habitación entera, las incendiarias nos prepararán unos buenos zombis a la brasa, y las cegadoras dejarán a todos los enemigos vulnerables por unos segundos.
Tradicionalmente en Resident Evil siempre ha habido gran cantidad de puzzles y mecanismos secretos que evitaban el monopolio del gatillo en el estilo de juego. En Resident Evil 4 siguen existiendo estos puzzles pero han disminuido mucho en número y dificultad. Hay algunos puntos en que deberemos explorar el entorno en busca de pistas, utilizar objetos que hayamos encontrado previamente o acertar jeroglíficos, pero no tienen la dificultad suficiente para dejarnos atascados. Como ya he dicho, Resident Evil 4 tiene mucho más de juego de acción que los anteriores.
Algo que hace mágico a éste juego son los momentos “especiales”, que se dan sobretodo con monstruos de grandes proporciones. Quiero destacar el enfrentamiento con la bestia del lago, un ser acuático que pretende acabar con nosotros. La intensidad del momento en que nos enfrentamos a él es brutal. No hay que limitarse a disparar, pues la manera en que somos atacados no es predecible. Durante todo el juego nos encontraremos con varios momentos de alta tensión que al superarlos no podremos más que exclamar un sincero “¡Uaaaaaau!!”.
Los vídeos argumentales se hacen con el propio motor del juego y se entremezclan con la acción de un modo inesperado. Podemos estar viendo como aparece un enemigo en el video, tranquilos en el sofá esperando a que nos pasen el control de Leon para darle su merecido, y de golpe, dentro del propio video somos atacados y debemos presionar un botón concreto para esquivar el golpe. Esto mantiene al jugador en tensión incluso durante las presentaciones.
Personalmente opino que Resident Evil 4 es uno de los juegos más divertidos de los últimos meses, si no años. En contra de lo que ofrecían los antiguos RE, no existe la monotonía. El estilo de juego cambia mucho de una zona a otra y nos mantiene enganchados al mando esperando descubrir la próxima sorpresa.