Este apartado es el más acertado del juego. La verdad es que estábamos intrigados en cómo un juego de plataformas podía ser ejecutado a través de un mando de control tan peculiar. Sólo tenemos dos botones y la palmada que recibirá el micrófono que incorporan los Bongos. Con sólo tres acciones debemos correr, saltar, golpear a los enemigos, recolectar plátanos, incluso nadar o interactuar con el escenario entre otras más funciones.
Parece difícil, tremendamente complicado diría yo, alcanzar tantos movimientos con tan pocos medios. Pues bien, lo cierto es que es la mar de sencillo hacernos con el control de nuestro personaje. Con sólo entrar en el primer nivel se nos va describiendo cómo realizar las acciones. Y lo que es más importante. En cada inicio de fase se nos ofrecerá una pequeña ayuda para algún movimiento especial que todavía no controlemos del todo. Una buena manera de que no perdamos detalle ante los desafíos que nos esperan.
Un único inconveniente es que deberemos tener fuerza física suficiente ya que terminar el juego en una sola tarde, algo asequible, puede provocarnos unas serias agujetas al día siguiente (os lo digo por experiencia).