Pikmin es una delicia visual. Esto es algo indiscutible que desde un primer momento salta a la vista.
El mundo que se ha creado para el desarrollo de la historia es un lugar de naturaleza virgen, lleno de flores, plantas y animales silvestres caracterizados de manera humorística. Encontraremos mariquitas, gusanos, moscas, topos, aves, peces, etc…
Todos ellos realizados con mucho detalle y con un encanto visual propio de los dibujos animados.
Olimar y los Pikmin también están hechos con mucho detalle, y aunque aparecen como pequeños personajes durante el juego, la nitidez de sus movimientos y las sombras que proyectan son casi perfectas. Una de las reglas del juego es que nunca podrá haber mas de 100 Pikmins fuera de las cebollas, pero ese es un numero mas que aceptable y veremos una autentica horda de bichitos de colores que nos sigue ciegamente en busca de las piezas de nuestra nave, y la fluidez con la que el motor del juego mueve a los 100 Pikmins, con movimientos diferentes para cada individuo, es asombrosa.
Tenemos a nuestra disposición 2 cámaras: una cenital que nos dará un campo de visión mayor, y una vertical que nos dará más precisión a la hora de hacer movimientos complicados. Las dos cámaras tienen 3 niveles de zoom y las podremos rotar a nuestro gusto.
Cabe destacar la calidad de los acabados gráficos; cosas como poder lanzar pikmins sobre las espaldas de los enemigos mas grandes, y ver como estos se agarran y los golpean mientras se balancean o caen, o cuando conducimos un grupo muy grande de pikmins y uno de ellos tropieza: resulta aplastado por toda la masa de compañeros que no cambian su camino y se queda un rato tumbado en el sueño lleno de magulladuras… estos son detalles que no eran técnicamente necesarios para el juego, pero que lo dotan de una calidad propia de las obras maestras.