Sin lugar a dudas lo más interesante del juego es su apartado gráfico. Los chicos de Nintendo han apostado por darle a este título un aire a dibujos animados realmente interesante. El juego resulta precioso visualmente, aunque la calidad de las texturas no sea tan realista como en otros juegos. La lección que nos da Nintendo con esto es que la importancia no reside en la espectacularidad gráfica ni el realismo extremo que se intenta buscar en muchos títulos.
Los gráficos de este nuevo Zelda son sencillos pero muy atractivos, coloridos y en harmonía con el resto del juego. Pese a toda esta presunta “sencillez gráfica”, el título está repleto de efectos muy conseguidos, como explosiones, llamas, luces, etc. Todos ellos como nunca antes se habían visto, quizás no muy fieles a la realidad, pero muy atractivos a la vista.
The Legend Of Zelda: The Wind Walker incorpora la técnica Cell Shading. Esta novedad dota a los personajes de una mayor expresividad según nos cuentan desde Nintendo. Esto no resulta tan impresionante como prometió la gente de Nintendo, pero si que es interesante ver las reacciones de la cara de Link al levantar piedras o al golpear objetos duros con la espada. Es como si nuestro héroe tuviera más personalidad al poder expresar ciertas emociones.
Otro aspecto a destacar son los ciclos de noche/día que se dan mientras viajamos con nuestro amigo Mascarón rojo. Los efectos ambientales en el mar están muy conseguidos y podremos contemplar mientras navegamos tanto un espléndido día azulado, como un precioso atardecer teñido de un color naranja con el sol escondiéndose o la bruma de la mañana y su espesura.
En general, este título aporta una originalidad gráfica que merece la pena observar. Un apartado gráfico revolucionario y atractivo para una de las mejores saga de videojuegos de la historia.